Antofagasta Avergonzada
Tribunal Paralelo.

 



 

Libertad de culto y la ley del silencio.

Si una organización religiosa  decide por ella misma tener su propio tribunal de justicia, obviando la justicia del país donde se ejerce el derecho estamos frente a una secta, y es lo que sucede dentro de la organización de los testigos de Jehová. Esta organización religiosa con sede en Nueva York maneja de una manera extraordinariamente organizada cada detalle de la vida de sus adeptos. La organización tiene un libro para los presbíteros (ancianos) que se llama “ Como cuidar de si mismos y el rebaño”  y que les sirve de base para juzgar, cualquier duda se hará llegar por conducto regular a la sede en brooklin. Estos juicios son herméticos, a puertas cerradas, y sirven para ocultar lo que pudiese dañar la imagen de la sociedad religiosa. Nadie sabe ni debe saber el resultado del juicio solo la sanción que se anuncia en las plataformas. Los “arreglos” de Jehová son perfectos.

La vieja actitud de esconder bajo “sus alfombras” sus abominaciones al barrer  los salones del reino es muy conocida como practica, y es comidillo de ese mundo en el que vive un testigo de Jehová sometido al silencio. En Antofagasta la moral de los testigos solo se ha mantenido por el temor a la expulsión y a ser “tirados al hielo”, pero los malos ejemplos, la fornicación, el adulterio, el mal manejo del dinero, los abusos de poder son juzgados con “sabiduría celestial” por este tribunal moderno de Jehová. 

La libertad de culto en Chile debería establecer que así como una persona  entra a una organización religiosa, haciendo uso de su libre arbitrio, y nadie pone en tela de juicio su determinación de entrar, mas bien, es recibido por cada uno de los miembros con aplausos y felicitaciones; de ese mismo modo la persona que ha decidido salirse de una organización religiosa debe tener la oportunidad de explicar a toda la asamblea los motivos reales por los cuales ha decidido, haciendo uso siempre de su libre arbitrio, de profesar una fe diferente.

Familias enteras que han salido de la organización de los Testigos de Jehová a causa de diferencias doctrinales han cargado con la duda de cual fue la verdadera razón por la cual se desasociaron. ¿Qué habrán hecho? Pues la constante es la misma para justos y pecadores: La ley del silencio. Nadie sabe.

Pero  ¿Si ocurriese un hecho que acarrearía descrédito a la organización religiosa pero fuera un delito se comunicaría a las autoridades de gobierno?  

¿Es esta actitud de los testigos de Jehová bíblica?  No, en absoluto.  Nada justifica un “tribunal paralelo” Nuestro apóstol Pablo en el libro a los romanos 13:1-7  nos lo explica:
13:1 Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas.
13:2 De modo que quien se opone a la autoridad, a lo establecido por Dios resiste; y los que resisten, acarrean condenación para sí mismos.
13:3 Porque los magistrados no están para infundir temor al que hace el bien, sino al malo. ¿Quieres, pues, no temer la autoridad? Haz lo bueno, y tendrás alabanza de ella;
13:4 porque es servidor de Dios para tu bien. Pero si haces lo malo, teme; porque no en vano lleva la espada, pues es servidor de Dios, vengador para castigar al que hace lo malo.
13:5 Por lo cual es necesario estarle sujetos, no solamente por razón del castigo, sino
también por causa de la conciencia.
13:6 Pues por esto pagáis también los tributos, porque son servidores de Dios que atienden continuamente a esto mismo.
13:7 Pagad a todos lo que debéis: al que tributo, tributo; al que impuesto, impuesto; al que respeto, respeto; al que honra, honra.
  

Este hecho acaecido en Antofagasta, no es un hecho aislado de esta secta, este doble estándar en la vida religiosa de personas que han sustituido a Jesús por un cuerpo gobernante muy bien denunciado en su libro “ Crisis de conciencia”  por Raimond Franz, antiguo dirigente de los Testigos de Jehová ( Ungido), nos ha mostrado hasta donde se puede llegar cuando se hace un lavado de cerebro sistemático, racional, organizado, en el cual un testigo de Jehová, llega a creer que  su organización es su verdadera madre.