El cuerpo humano
El espiritu y la vida eterna

 

El cuerpo humano sin el espíritu, el soplo de vida, que está en él y que procede de nuestro Padre y creador no puede vivir, en el último respirar del moribundo, al expirar, entrega a Dios este aliento de vida que había en él y que estuvo desde la creación de Adán. Génesis 2:7 Este cuerpo terrenal debe volver al polvo de tierra desde donde fue tomado. Y este soplo de vida vuelve, según fue dado en su génesis, al creador. Eclesiastés 12:7.

Este cuerpo, en el cual nacemos al ser paridos, es el cuerpo mortal y en él heredamos el pecado de Adán, el pecado de la desobediencia y la muerte en la carne. Porque todo hombre nace pecador pues el pecado viene con el cuerpo mortal. “Sabemos que la ley es espiritual, pero yo soy hombre de carne y vendido al pecado”. Romanos 7:14 Pablo nos recuerda nuestra condición de moribundos en la carne al ser descendientes de Adán, quien fue vendido al pecado, al desobedecer al creador y caer de la gracia.

Pablo, el apóstol de Cristo, en plena revelación de esta palabra exclama: ¡Miserable de mí! ¿Quién me librara de este cuerpo de muerte? Romanos 7:24  El apóstol  en su debilidad nos fortalece y nos da ánimo cuando por la debilidad espiritual cedimos a la presión de la mente carnal  y pecamos. "El espíritu está pronto pero la carne es débil" Mateo  26: 41

Pablo, enviado a las naciones, nos relata acerca de un hombre que en el cuerpo o fuera de él, fue al cielo y al paraíso. 2 corintios 12: 2-4  El arrobamiento que se efectúa al entrar en la eternidad, en el tiempo de Dios, en donde se halla el paraíso, sabemos en que cuerpo se puede alcanzar y ciertamente no es un cuerpo en carne y sangre. 1 corintios 15:50. Sabemos que Pablo vio la gloria de Dios tal como dice Jesucristo a sus discípulos según Juan 11:41  ¿No te he dicho que si crees verás la gloria de Dios?  

Pero ¿Con que cuerpo? Ciertamente fuera de ese cuerpo en que recibió tal arrobamiento, aquella visión, en la que pudo oír palabras irrepetibles, en lenguas de ángeles. 2 corintios 12: 4

Pablo en las palabras siguientes: “De tal hombre me gloriaré, pero de mi mismo en nada me gloriaré, sino en mis debilidades”. Nos deja entreve al hombre glorioso y al otro, al débil en la carne, que es el mismo hombre. 2 Corintios 12:5.  Esto esta expuesto en la palabra de Mateo 24:40-41; Lucas 17:34-35, que dice quehabrá dos hombres en el campo: se tomará a uno y se dejará a otro. Habrá dos mujeres en el molino: una será tomada y otra será dejada. Habrá dos en el lecho, uno será tomado y otro dejado.

Para ver la gloria de Dios necesitamos otro cuerpo no este que llevamos ahora y que se resiste al Espíritu Santo de Dios y a nuestro espíritu que subyace, lejos de Cristo, sepultado por enseñanzas de hombres, y doctrinas de demonios.

El evangelio lleva al hombre a tener la mente de Cristo, 1  corintios 2:16 derribando lo que el gobernante del mundo ha levantado en las mentes de los hombres para que no reciban las gloriosas nuevas de Cristo y resplandezca la verdad en sus corazones y les amanezca.  2 corintios 10: 3-5.

A partir de allí empieza la metanoia, el cambio de la mente mortal por la incorruptible de Jesucristo. A partir de estos frutos del arrepentimiento que grita a los fariseos Juan que deben producir en sus mentes, esto es, no simplemente sumergirse en agua, simulando una limpieza interior, cuando esa agua solo sirve para lavar el cuerpo pero no tiene poder sobre el alma, menos para nacer espiritualmente.

El cuerpo mortal, objeto de estudios médicos, no puede entrar en el reino de Dios, ni ahora ni después, pues carne y sangre, el hombre mortal pertenece a este mundo y no hereda el reino del Señor. 1 corintios 15:50. La excesiva preocupación  por la sangre del mortal en Watchtower limita y niega la posibilidad de volver a nacer a la persona que opta por su religión.

¿Como entraremos en el reino de Dios? ¿Con que cuerpo resucitaremos? Esto está planteado porque carne y sangre no hereda el Reino de Dios 1 corintios 15:50, de este modo sabemos que al reino de Dios, a la eternidad misma, no podemos entrar con este “cuerpo de muerte” como lo llama Pablo, con este cuerpo mortal a causa del primer Adán.
Cristo nos enseña a este respecto tal como enseña a Nicodemo: debemos volver a nacer, pero no esta vez de nuestros padres carnales sino aceptando a Jesucristo, para que el hijo del hombre sea nuestro postrer Adán, el modelo perfecto para la nueva criatura que seremos en el Señor, teniendo no solo la mente de Cristo sino su cuerpo de redención, el cuerpo en el cual resucitó para ser el primero de la nueva creación Lucas 24:39  y que nos levantó para nosotros los hijos de los hombres, el Señor no vino a redimir ángeles sino a los hijos de los hombres, a la descendencia de Abraham. Hebreos 2:16
Jesús, como hijo de hombre resucitó al tercer día de entre los muertos, en un cuerpo glorioso, incorruptible e inmortal. Un cuerpo que entrega a esta nueva raza de reyes y sacerdotes, un cuerpo de carne y huesos Lucas 24:39.  Carne y sangre, el hombre mortal, no entra en el reino de Dios sino este inmortal, al que le es contado el sacrificio del cuerpo del cordero por el suyo, el cuerpo de la resurrección: el cuerpo de carne y huesos que come pez asado y miel. Lucas 24:43.
 Se siembra cuerpo mortal se levanta cuerpo inmortal. El cuerpo mortal que sembró el hijo del hombre lo levantó inmortal para nosotros los creyentes: Los de la fe. Nada ganó para si mismo nuestro Señor. Murió en mi lugar y levantó ese cuerpo para mí, entretanto después de haber vuelto a nacer, esta vez en el espíritu, espero la redención de este cuerpo. Filipenses 3:20-21
Pablo nos devela un misterio referente al cambio de este cuerpo mortal por el otro cuerpo el inmortal y dice que en la venida del Señor esto sucederá en un cerrar y abrir de ojos, al sonido de la trompeta, y los creyentes que estén vivos en esta venida sus cuerpos serán transformados, esto es revestidos de este cuerpo de la resurrección del Señor, en carne y huesos, espiritualizados, sin sangre, inmortales, eternos, con la mente de Cristo. Romanos 8:23.

 

El religioso en general es aquel que en su visión e interés materialista se sienta en la mesa de los agnósticos, científicos, médicos y  políticos, para quienes por definición solo es  cuerpo todo aquel que ocupa un lugar en el espacio, negando la existencia del mundo espiritual. Su concepción racional de la vida, alejada de la fe cristiana, pretende modelar este mundo ignorando el reino del Señor, que no es precisamente  de este mundo. Este discurso ambiguo practica watchtower llamándose israelita espiritual y peleando en este mundo visible para  consolidar su poder sobre sus seguidores en el dominio de sus cuerpos carnales, relacionándola con el uso de la sangre en el cuerpo animal que otrora se usaba en sacrificio a Jehová.

Watchtower se ha quedado con enseñanzas de Russell sobre el Israel carnal y ha tratado de hacer equilibrismo intelectual para justificar dogmas, que en su tiempo fueron simples estudios de las escrituras y que hoy son pesados fardos como doctrina  que no prestan ninguna utilidad a la revelación de la verdad, que es Cristo. Sucede hoy con los testigos de Jehová lo que dice Jesús a los fariseos:

“Ustedes escudriñan las escrituras, porque piensan que por medio de ellas tendrán la vida eterna; y estas son las mismas que dan testimonio acerca de mi. Y con todo, ustedes no quieren venir a mí para que tengan vida. Juan 5:39-40  Traducción del Nuevo Mundo.
El hombre no vino a ser alma viviente cuando nuestro padre colocó  sangre en sus venassino cuando su soplo entró  por nuestras narices. Génesis 2:7  Entonces el hombre no había ni pecado ni comido del árbol de la vida.

Las enseñanzas todas de los testigos de Jehová son judaizantes pues pretenden cumplir leyes en la carne y mantener privilegios que son espirituales.
Pretender que levítico esta vigente respecto a la sangre de este cuerpo es oponerse a la misma palabra de Dios. Jesús declara a sus discípulos: La carne para nada os aprovecha. Juan 6:63 dice: “El espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha”.

Watchtower no ha muerto a la ley mediante el cuerpo del Señor. Su bautismo es el de Juan Bautista, recorren el mundo bautizando en piscinas plásticas, sumergiéndose completamente, pero el bautismo del Espíritu Santo es negado de manera sistemática, ordenada, racional, y fielmente metódica. Pretenden hacer creer que basta para seis millones de adeptos el bautismo solamente de agua. Hechos 19: 1-6 e impiden que participen del pan y del vino en la mesa del Señor para entrar en su pacto de sangre sin discernir el cuerpo del primogénito de los muertos. 1 corintios 11:29.

Dice la palabra en cambio:
"Así también vosotros, hermanos míos, habéis muerto a la Ley mediante el cuerpo del Mesías, para que seáis de otro, del que resucitó de los muertos, a fin de que llevemos fruto para Dios". Romanos 7:4

En el amor de nuestro Señor Jesucristo son llamados al arrepentimiento, amén.

 

 
 

 

 
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